18/03/2012

Primavera

El aire fresco de la mañana renueva el ánimo adormecido recién levantado. El azul del cielo brilla gracias al sol radiante que se esfuerza en hacer bien su trabajo aún sin haber alcanzado su mejor posición. La hierba crece, el verde se esparce sin contemplación allí donde haya un poco de sustento que aprovechar. El signo inequívoco que se marcha una estación empujada sin contemplación por la llegada de la primavera. Es tiempo de cambio, es tiempo de recibir la luz y los colores templados para ir recuperando el aliento olvidado que nos han quitado a golpe de desilusión.
Es momento de volver a recuperar el ánimo.

28/02/2012

Esta vez podria ser diferente



Bueno, creo que el espectáculo todavía no ha acabado. Como en una mala película, aguantamos estoicamente aunque no soportamos la interpretación de los actores y el pésimo guión. Esperamos un final que nos sorprenda o un giro inesperado que nos enseñe el camino hacia la salida. Conservamos a duras penas nuestra dignidad sin saber que en la próxima puerta puede que la competición entre buitres y hienas todavía no haya acabado.
Y, como siempre y siempre, se puede dar otro giro mas hasta que llegue la cesión en forma de trágica rotura irreparable.
De todas maneras ya no se si esto es un mal chiste o un sueño convertido en pesadilla o, y desgraciadamente creo que es así, la cruda realidad.
Quizá es la realidad que nos merecemos o es la que hemos creado por estar impasibles observando cómo se desmoronaba el castillo de naipes en el que todos estábamos bien aposentados. 
Puede que ahora que llega el buen tiempo coja la tumbona y me siente frente al mar con una botella de whisky a observar la salida y puesta del sol hasta que ya no pueda mas, pero no es el momento ni tampoco mi estilo...
La distancia cada vez es mas alargada, el tiempo se funde voraz por nuestras propias palpitaciones. El paisaje cambia sin darnos cuenta cómo ni porque, sin pensar que no volverá a ser nunca igual. No recordaremos como era, no sabemos como será, no queremos, aunque digamos que no podemos observar como es. No reparamos que hay algunos que se han marchado sino en un instante fugaz de pálida autocomplacencia. Seguimos varados sin saber como reaccionar y delegamos nuestras responsabilidades para poder recriminar y quedar exonerados de cualquier culpa.
No aprendemos, sino acumulamos conocimientos que no nos van a servir de nada porque no los entendemos. Volveremos a caer en el mismo atolladero, sabiendo que no lo hemos de pisar señalado como esta y sin embargo entraremos sin pensar para luego lamentar eternamente.
Puede que no, puede que si hayamos aprendido, tal vez esta vez será diferente.