24/10/2011

XXL vs XXS

Por qué la talla XL ya no es lo que era y se ha encogido hasta límites insospechados embutiendo la carne como la última longaniza de una ristra de iguales.
Por qué cuando voy a las tiendas de ropa parece estar hecha en el país de "Liliput" y tengo que buscar y buscar hasta encontrar la ropa normal que usa toda la gente porque si no fuera de este modo no seria la primera que se agota en las rebajas.
Por qué siempre nos prometen que van a unificar los patrones con inversiones necesariamente millonarias explicadas en campañas teatrales para acto seguido guardarlas en el cajón de los olvidos.
Mientras caminaba por el centro comercial me di cuenta que el error mas grande, aparte de ir a un centro comercial, es ir a comprar ropa después de comer, todo lo contrario si quieres ir al supermercado, ya que entonces no debes ir nunca antes de comer porque llenarás el carro hasta los topes y de toda clase de chucherías prohibidas. Pues bien, sabiendo de antemano todas estas cosas siempre caemos en las mismas absurdidades, o al menos yo caigo. 
Quisiera pensar que soy un ser normal, pero cada vez me doy mas cuenta que no lo soy. 
Pero observando atentamente el espejo solo veo un poco de barriga cuarentona y unos cuantos músculos un poco decaídos, por lo demás, me encuentro bastante atractivo y compruebo que las sutiles patas de gallo están bajo control y a quien no le guste que no mire.
Por tanto, a la mierda tanta falacia comercial y campañas estúpidas por consumir patrones de seres con cara de amargados y pálidas miradas. No quiero estar a la moda ridícula que unos nenes y nenas obsesionados por disimular su acné  arrastran por encima de andamios de estupidez observados por miradas de una muchedumbre que cree estar en todo lo alto y que no sabe donde esta el alma que empeñaron hace muchos años al botones del mismimo diablo.
En fin, no se si algún día tendremos la suficiente valentía para expresar la verdad que todos escondemos en nuestro interior.



1 comentaris:

Olga dijo...

La verdad, es que es difícil no caer siempre en la mentira de la moda. Pues lo que dices demuestra que sigue habiendo un grupo, que es siempre el mismo y mayoritario, el que primero agota su talla.
Después sólo queda el grupo de las personas de talla escuálida.
Da igual. La felicidad no está en la talla, está en quien la viste y quien le dice lo guapo que está.
Y en esa tarde de paseo, entre tiendas y hojas de otoño.