28/10/2011

Quisiera saber, la verdad.


Recodos de indiferencia se sumen en un trágico misterio de difícil solución.
Los dogmas globales sucumben en su propia miseria sin poder rebatirse.
La gente deambula por las calles con la mirada atónita de desesperación.
El asfalto sucio y gris tiñe de pesimismo a quien no sabe donde dirigirse.
El cielo devuelve una pequeña parte a la tierra de lo que un día le prestó.
No quiero volver la mirada hacia un pasado que ya no existe,
no quiero traicionar a mis principios por un momento de confusión.
Lucho cada día y cada noche por templar mis pensamientos
por disipar las dudas enquistadas que no quieren dejar mi ser.
Soplo al viento sabiendo que es una lucha desigual, solo por convicción.
No recuerdo cuando era niño, no quiero abrir el baúl del olvido.
El silencio es frío y turbador.
La soledad es despiadada.
La puerta a la desesperación esta abierta.
El puente hacia la salvación esta en construcción.
El camino no esta acabado.
El abismo espera, sin prisa, en un vacío infinito las almas agotadas que se dejan llevar por la corriente establecida que no deja opción a otras sendas para, engañados, engullirnos sin redención y satisfacer los poderes ocultos que engordan hasta la saciedad sin ningún remordimiento ni atisbo de duda haciéndonos creer que son los dioses salvadores disfrazados de corderos con un alma maldita y putrefacta que empieza a oler demasiado para un puñado de valientes que osan enfrentarse con las manos desnudas intentando romper los muros de granito que les construyen una y otra vez tapando sus sentidos para que la masa ingente de seres apocados crean que son los peones del demonio intentando destruir el tinglado perfecto que guia nuestras vidas y callando las sutiles voces que tintinean en nuestros cerebros trabajando incansablemente por quitar el velo que cubre nuestros ojos para dejar pasar la luz y así poder empezar a decidir lo que queremos hacer con nuestra finita y única vida.
Tu decides si quieres escuchar las falacias maquilladas que nos vomitan diariamente o empezar a pensar por ti mismo hacia donde quieres caminar.